Si observas el lugar de trabajo moderno, las cosas se ven un poco diferentes a como se veían en el pasado. Aunque todavía existen muchos lugares de trabajo tradicionales donde los empleados que viven en la misma zona se desplazan a oficinas, el modelo ha cambiado un poco. Ahora es bastante común ver empresas que no tienen oficinas físicas. Y además, sus empleados están distribuidos en distintos lugares, cada uno con su propia oficina en casa. En particular, hay una gran cantidad de equipos que incluyen tanto a latinoamericanos como a personas de Estados Unidos y Canadá. Gestionar un equipo internacional, aunque es sin duda una oportunidad emocionante, puede ser complicado hacerlo bien, así que sigue leyendo para asegurarte de aplicar las mejores estrategias posibles.

Desafíos de las zonas horarias

El primer desafío con el que se pueden encontrar los líderes de equipo al gestionar un equipo internacional es la diferencia horaria: desde el extremo occidental de Alaska hasta la punta oriental de Brasil, el continente americano abarca la impresionante cantidad de ocho zonas horarias. Aunque el trabajo independiente no generaría muchos problemas, la parte complicada surge cuando un gerente intenta organizar una reunión. ¿Qué hacer cuando tu responsable de redes sociales vive en Los Ángeles pero tu especialista de TI es un porteño de Buenos Aires? Incluso el tema de las fechas límite puede volverse complicado: si un proyecto vence “al final del día viernes”, ¿de qué “final del día” estamos hablando?

Una estrategia es elegir una zona horaria como la zona horaria “base”, preferentemente una que esté cerca del centro (por ejemplo, la hora central de EE. UU.). Establecer un estándar de esta forma ayuda a evitar malentendidos. Y en cuanto a las reuniones, puede ser buena idea rotar los horarios. Así, mientras tu empleado estadounidense tendrá una reunión temprana a las 8 a. m. y tu empleado argentino una reunión tarde a las 8 p. m., al menos se irán alternando y ambos tendrán la oportunidad de coincidir en las llamadas llamadas “horas clave”.

Diferencias en leyes y feriados al gestionar un equipo internacional

Otro desafío al gestionar un equipo internacional es la diferencia en leyes laborales, feriados oficiales y expectativas sobre prestaciones. Estados Unidos es famoso por no exigir a las empresas que otorguen vacaciones pagadas ni licencias de maternidad, mientras que otros países tienen paquetes de beneficios más generosos establecidos por la ley local. Recursos Humanos debe estar al tanto de estas diferencias y respetarlas para seguir atrayendo talento internacional. Además, los gerentes deben ser flexibles con los feriados nacionales obligatorios. Aunque algunas fechas coinciden (como Navidad), es posible que descubran que la mitad del equipo no trabaja un día por el Memorial Day o por el Día de la Anexión del Partido de Nicoya. Evitar programar fechas límite o capacitaciones importantes en esos días ayuda a prevenir problemas y permite que todos los empleados disfruten del descanso que sus conciudadanos tienen.

Estilos de comunicación

Una de las diferencias más conocidas entre la cultura de EE. UU./Canadá y la cultura latinoamericana está relacionada con los estilos de comunicación. Los empleados estadounidenses suelen estar acostumbrados a un estilo de conversación directo, donde decir “no” no es un problema y la formalidad parece innecesaria. Este enfoque puede incomodar a empleados latinoamericanos, quienes están más acostumbrados a una comunicación indirecta, a evitar decir “no” y a ajustar el nivel de formalidad según la persona con la que hablen. No es aconsejable imponer un solo estilo ni ignorar estas diferencias. Más bien, quien gestione un equipo internacional debe fomentar la comprensión entre compañeros. Un jefe canadiense que da retroalimentación a un empleado colombiano debe tener cuidado con el tono; a su vez, el empleado no debería evitar decir “no” si es necesario, para evitar confusiones y malos entendidos.

Apoyo para empleados que hablan inglés como segunda lengua

Lo ideal sería que un lugar de trabajo multicultural estuviera formado por empleados que dominen el idioma de los demás. Aunque esta compañía mágica de empleados bilingües quizá exista en algún lugar, la realidad es que cualquiera que gestione un equipo internacional tendrá que lidiar con distintos niveles de fluidez. Un nivel básico es sin duda recomendable (por ejemplo, requerir un nivel B2 de inglés para trabajar en un equipo de habla inglesa), y Google Translate también ayuda. Sin embargo, los gerentes pueden ofrecer orientación a su equipo para que todo funcione de manera fluida. Usar un inglés sencillo, sin jerga corporativa exagerada, y dar retroalimentación por escrito puede ayudar a que los empleados ESL no se sientan perdidos. Proporcionar pautas importantes en ambos idiomas evitará muchos malentendidos. Y si buscas clases de inglés para que tus empleados mejoren su nivel, ¿por qué no inscribirlos en clases con Craving?

Evitar el centrismo norteamericano al gestionar un equipo internacional

Siempre que hay un equipo internacional, es natural que los empleados del mismo país tiendan a agruparse. Esto es especialmente cierto en el caso de los empleados que hablan español o portugués, ya que pueden sentirse cansados después de usar inglés todo el día y querer interactuar con quienes comparten su idioma nativo. Sin embargo, cuando el equipo de dirección está formado principalmente por estadounidenses o canadienses de habla inglesa, esa perspectiva a veces puede predominar sobre las de otros países. Por eso es muy importante asegurarse de que todos tengan voz en la toma de decisiones y de que el proceso refleje la naturaleza internacional de la empresa. Una manera de hacerlo es destacar historias de éxito regionales: si el equipo de Centroamérica tuvo un desempeño excelente este trimestre, deben ser elogiados y sus logros celebrados.

En conclusión

Gestionar un equipo internacional que abarca las Américas no es tarea fácil, pero con la mentalidad y las estrategias correctas puede ser increíblemente gratificante. Al reconocer y respetar las diferencias culturales, establecer expectativas claras sobre zonas horarias y feriados, usar prácticas de comunicación accesibles y asegurarse de que todas las voces sean escuchadas, los gerentes pueden crear un ambiente donde todos prosperen. La clave no es borrar las diferencias entre los miembros del equipo, sino construir un marco en el que esas diferencias se conviertan en fortalezas. Con empatía, estructura y un poco de flexibilidad, tu equipo puede colaborar más allá de las fronteras y lograr resultados extraordinarios.